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Soy Jesús Ramón Torres, un escultor en madera, y te invito a ver y comprar mis obras
de arte y letreros.
Nací en Dolores en el Departamento de Soriano, Uruguay, en la década del 40. Les
digo esto porque tal vez tenga algo o mucho que ver con lo que les quiero presentar.
En esa época y lugar no había mucho en que entretenerse al no ser en el río en verano
a bañarse y el resto del año a pescar, recorrer el monte o hacer cosas típicas de
niños en la campaña. También hacía tareas para ayudar en la huerta, trabajé en un
horno de ladrillos, pisando barro con caballos que tenía a mi cargo.
Cortabamos leña para combustible, pero siempre me guardaba algun palito o tronco
que su forma me llamara la atención, para luego con un cuchillo darle alguna forma.
Cosa que veía a mi tio hacer y fue él que me hizo y regaló un caballo, que hasta
el día de hoy recuerdo. Con 16 años me mudé a Montevideo, fuí diariero, trabajé
en una fundición, fuí camionero. En la década del 70 emigré, trabajé en distintos
oficios y empecé a comprar libros y herramientas para trabajar la madera. En mis
tiempos libres lo hacía en la cocina ya que vivía en un segundo piso. Empecé con
trabajos chicos, que regalaba.
En la década del 80 volví a Uruguay y me instalé en Marindia, Canelones, un lugar
tranquilo y rodeado de naturaleza.
Al no tener ya un trabajo de ocho horas, empecé hacer letreros por pedido, relojes,
mesas y espejos de tronco. A todos los que veían mis cosas les gustaban, luego me
atreví a empezar con esculturas en madera. Si bien he hecho algunas otras cosas,
lo que más me gusta es hacer animales. Algunos los empecé, los abandoné por un tiempo
y los volví a retomar para darles terminación. Me gusta estar seguro de los detalles.
Si es un caballo, voy donde haya uno pastando y lo estudio. Si es un ave, trato
de ver el movimiento de las alas, la cola, el pico, las patas y los ojos para que
queden lo más natural posible.
Mis trabajos son todos únicos, puede que se parezcan, pero no hay dos piezas iguales.
Los animales los hago a mi antojo, espejos, mesas y relojes tratando de conservar
la forma del tronco lo más posible. Los letreros son a pedido del cliente, que pide
lo que quiere, pero muchas veces la forma y el color lo dejan a mi elección.
La madera que uso puede ser paraíso, ciprés, frutales, nogal, lapacho, curupay,
cedro, roble, eucalipto entre otras. Los troncos son generalmente de árboles que
han caido por algún temporal y que se han secado, o porque alguien lo tuvo que cortar
por distintas razones.
Si bien tengo un taller, me gusta trabajar al aire libre, siempre que el tiempo
lo permita y escuchando música, preferiblemente folklórica o country. El nombre
RAMAR es la conjunción de Ramón y Marta, el nombre de mi señora.
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